top of page

OBSERVACIONES A PROPÓSITO DE LAS FALSAS ACUSACIONES – LA AFECTACIÓN TANTO AL PROGENITOR INOCENTE COMO AL HIJO/A – UNA VISIÓN DESDE LA PSICOLOGÍA


En estos casos donde a uno de los progenitores se le acusa falsamente de un delito como el sexual, violencia intrafamiliar u otro, y por este motivo es separado de su hijo o hija, con el riesgo de afectar seriamente la relación paterno filial; nos encontramos en uno de los escenarios más complejos desde la psicología tanto la forense como la clínica.

 

Las falsas acusaciones de abuso sexual o violencia intrafamiliar, presentan consecuencias devastadoras para los implicados, especialmente para el menor. En estos casos nos encontramos ante una combinación de la falsa acusación, la separación forzada entre el padre y el hijo/a, la implantación de falsas memorias, llevando al menor a creer que ha sido abusado por su padre o madre, lo que ha sido llamado “implantación de falsos recuerdos”, “abuso emocional por inducción” “instrumentalización del hijo”, entre otros, dependiendo tanto del autor, como del caso específico.

 

No estamos hablando de un error de percepción, a una acusación dudosa, se habla en este caso de una estrategia consciente o inconsciente, pero sostenida, para destruir el vinculo entre un hijo y su padre o madre, mediante la manipulación emocional y judicial.

 

CONSECUENCIAS PARA EL HIJO O HIJA

1. Confusión identitaria y afectiva

  • El niño puede crecer con una narrativa distorsionada de su propia historia vital.

  • Si el menor llega a creer que su padre le hizo daño, cuando en realidad no fue así, se instala una confusión entre realidad y ficción que puede afectar la construcción del yo.

2. Trastornos disociativos o problemas de memoria

  • Cuando se sugiere de forma persistente que ha vivido un trauma que no ocurrió, el menor puede mostrar síntomas similares al TEPT (trastorno de estrés postraumático), pero sin causa real.

  • Estudios como los de Loftus (1997) demuestran que es posible implantar recuerdos falsos en contextos de alta sugestión, especialmente en menores.

 

3. Trastornos de ansiedad, depresión y culpa

  • Ansiedad anticipatoria ante la figura del padre, incluso sin que haya ocurrido abuso real.

  • Culpa inconsciente si más adelante se da cuenta (o intuye) que la acusación fue falsa y contribuyó a dañar la vida de su padre.

 

4. Alteración de las relaciones vinculares futuras

  • Dificultades para confiar, formar relaciones seguras o entender límites reales en relaciones futuras.

  • Posible repetición de patrones de desconfianza, rupturas o dependencia emocional.

 

5. Instrumentalización del menor como “arma” en conflicto parental

  • El niño deja de ser sujeto de derechos para convertirse en objeto del conflicto.

  • Esto configura un abuso emocional grave, según criterios del DSM-5-TR (ver categoría de “maltrato psicológico”).

 


CONSECUENCIAS PARA EL PADRE/MADRE INOCENTE

1. Daño profundo a su identidad y autoestima

  • Ser falsamente acusado de abuso sexual afecta la base misma de la identidad moral y social de una persona.

  • Se da un colapso del rol parental: se impide ejercer su función protectora, afectiva y formativa.

 

 

 

2. Trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C)

  • Se han documentado síntomas como hipervigilancia, ansiedad, ataques de pánico, pesadillas, evitación social y depresión profunda.

  • El TEPT puede ser más grave cuando el trauma involucra la traición institucional (justicia, defensoría, fiscalía) y la pérdida de contacto con un hijo amado.

 

3. Estigmatización social y pérdida de redes

  • Aun cuando se pruebe su inocencia, muchas veces queda el estigma social y profesional.

  • Puede haber pérdida de trabajo, amistades, familia extendida.

 

4. Desesperanza y riesgo suicida

  • Casos documentados muestran que algunos padres inocentes han cometido suicidio, especialmente si no se restituye el vínculo con sus hijos.

 

DIMENSIÓN FORENSE Y CLÍNICA

1. Intervención prioritaria en el menor:

  • Valoración forense experta, siguiendo protocolos y metodologías apropiadas.

  • Evaluación de:

    • Coherencia del relato.

    • Posibles indicios de sugestión o manipulación cognitiva del menor

    • Estado emocional del menor

    • Entre otros aspectos

 

  • Psicoterapia reparativa que no imponga narrativas, sino que ayude a integrar la verdad emocional con la realidad objetiva, con cuidado ético extremo. Teniendo en cuenta que es importante antes de una intervención clínica, obtener la información del menor, hacer una valoración psicológica forense integral, que permita recolectar la prueba sin ser contaminada.

 

En el padre:

  • Apoyo psicológico especializado en trauma complejo.

  • Documentación y visibilización del daño (no sólo para él, también como parte de su defensa).

  • Estrategias legales para solicitar restitución del vínculo y reparación del daño.

 

Una falsa acusación de abuso sexual que deriva en la separación forzada de un padre inocente y su hijo es una forma de violencia institucional, emocional y psicológica con secuelas duraderas. El daño es bidireccional, pero, sobre todo, el niño pierde la oportunidad de vivir una verdad emocional saludable y una relación parental significativa.

Como forense, no basta con identificar la falsedad de la acusación. Es importante que los profesionales puedan evaluar el daño colateral, restituir la verdad sin imponerla, y contribuir a la reconstrucción de vínculos cuando sea posible y seguro.

 

Autores: E. Lofthus, W. Bernet, Ceci y Bruck, N. Bala

 
 
 

Comentarios


Featured Posts
Posts
Redes sociales
  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic

Liliana Sanz R  -   © 2014 Todos los Derechos reservados.

bottom of page